Cómo las entidades locales pueden lograr su transformación digital en 2024

Cuando un municipio de tamaño medio decide desmaterializar sus solicitudes de urbanismo, el primer problema no es técnico. Es el agente en la ventanilla quien aún recibe expedientes en papel porque el formulario en línea falla en móviles. La transformación digital de las entidades locales se juega ahí, en este tipo de fricción diaria, mucho antes de los grandes discursos sobre datos o inteligencia artificial.

Ciberseguridad de las entidades locales: lo que NIS2 cambia concretamente

Comenzamos por este tema porque condiciona todo lo demás. Una entidad que digitaliza sus servicios sin endurecer su postura de seguridad se expone a consecuencias mucho más graves que antes.

La directiva europea NIS2, transpuesta en Francia por la ley de programación militar 2024-2030 (ley n° 2023-703 del 1 de agosto de 2023), clasifica a las entidades de más de 30,000 habitantes como entidades importantes. Las obligaciones son precisas: notificación de un incidente significativo a la ANSSI en un plazo de 24 horas, informe detallado en 72 horas, política documentada de gestión de riesgos que cubra el cifrado, la gestión de accesos y la continuidad de la actividad.

El punto que cambia las reglas del juego es la responsabilización directa de los ejecutivos locales (alcaldes, presidentes de intercomunalidades, DGS). Ya no se puede delegar completamente la responsabilidad al DSI. En la práctica, esto significa que el elegido que firma un proyecto de desmaterialización también debe validar la política de seguridad asociada.

El Panorama de la ciberamenaza 2025 de la ANSSI confirma la tendencia: si el número global de incidentes se mantiene estable, las exfiltraciones de datos han aumentado un 51 % en un año. Las entidades locales figuran entre los cuatro sectores más afectados. Proteger los datos de los administrados ya no es un objetivo lejano, es una obligación operativa inmediata.

Recursos prácticos están disponibles en collectivitenumerique.fr para estructurar esta conformidad, especialmente en el ámbito de la gobernanza y la gestión de riesgos digitales.

Equipo de funcionarios territoriales colaborando alrededor de un tablero de mando digital en una oficina municipal moderna, símbolo de la transición digital de las entidades locales

Formación de los agentes territoriales en digital: partir del puesto de trabajo

Frecuentemente vemos planes de formación que comienzan con módulos genéricos sobre “la cultura digital”. El resultado: agentes que han validado un cuestionario en línea pero que aún no saben utilizar el software específico desplegado seis meses antes.

El enfoque que funciona parte del puesto de trabajo. Un agente del estado civil que maneja actas de nacimiento necesita una formación específica sobre su aplicación, no un curso sobre computación en la nube. Un responsable de compras públicas debe dominar la plataforma de desmaterialización de las licitaciones, no los fundamentos del big data.

Lo que los retornos de campo muestran

  • Las formaciones cortas y repetidas (una hora por semana durante un mes) producen mejores resultados que las sesiones de dos días en aula, porque el agente practica entre cada sesión
  • El dúo referente digital/agente de campo, donde un colega formado acompaña a los demás en su puesto, reduce la tasa de abandono de las nuevas herramientas
  • Las entidades que involucran a los agentes en la fase de elección de la herramienta (pruebas, reporte de errores, ajustes) observan una adopción más rápida que aquellas que imponen una solución llave en mano

Los retornos varían en este punto según el tamaño de la estructura. Un municipio de unos pocos miles de habitantes no tiene un DSI dedicado, y el “referente digital” a menudo acumula esta misión con otras funciones.

Desmaterialización de los servicios públicos locales: no confundir digitalización y simplificación

Digitalizar un formulario en papel en PDF para completar en pantalla no es transformación digital. Es reproducción de complejidad en otro soporte. La desmaterialización solo tiene valor si reduce el número de pasos para el usuario y para el agente.

Una buena prueba: contar los clics necesarios para que un ciudadano presente una solicitud en línea, luego comparar con el número de interacciones del antiguo recorrido en papel. Si lo digital añade pasos, tenemos un problema de diseño, no de tecnología.

Inclusión digital y acceso al servicio público

Desmaterializar sin mantener una atención física o telefónica adecuada equivale a excluir a parte de la población. El dispositivo Consejero digital, impulsado por la Agencia Nacional de la Cohesión de Territorios, despliega acompañantes en los territorios para ayudar a los públicos alejados de lo digital.

La desmaterialización exitosa siempre mantiene una puerta de entrada no digital. No se cierra la ventanilla, se le descarga de las tareas que lo digital maneja mejor, para que el agente pueda dedicar más tiempo a las situaciones complejas que requieren un intercambio humano.

Un alcalde en un entorno rural consultando un portal de servicios digitales en su computadora portátil en su oficina tradicional, ilustrando la adopción de lo digital por las pequeñas entidades locales francesas

Gobernanza de proyectos digitales en la entidad: quién pilota, quién decide

La trampa clásica: confiar un proyecto de transformación digital únicamente a la dirección de informática. El proyecto se vuelve técnico, desconectado de los usos del negocio, y las direcciones operativas lo descubren en el momento del despliegue.

Una gobernanza efectiva asocia tres niveles:

  • Un porteo político claro, con un elegido referente que arbitra las prioridades y asume las decisiones presupuestarias
  • Un pilotaje operativo transversal, involucrando las direcciones de negocio (urbanismo, social, estado civil) junto a la DSI
  • Circuitos de retroalimentación cortos con los agentes usuarios y los ciudadanos, para corregir rápidamente lo que no funciona

Sin porteo político, un proyecto digital sigue siendo un proyecto técnico sin rumbo. El elegido no necesita entender la arquitectura del software, pero debe poder explicar por qué se invierte en tal herramienta en lugar de en otra, y qué beneficio concreto obtendrán los habitantes.

La gestión de datos constituye otro punto de vigilancia. Cruzar las bases de datos entre servicios (infancia, social, fiscalidad local) permite anticipar las necesidades de los usuarios en lugar de esperar sus solicitudes. Esta lógica de administración proactiva, impulsada desde hace varios años por la dirección interministerial de digital, supone una política de datos estructurada y agentes formados en la explotación de esta información.

Lograr la transformación digital de una entidad territorial en 2024 depende menos de la sofisticación de las herramientas que de la rigurosidad del pilotaje, de la seguridad de los sistemas y de la capacidad de involucrar a los agentes en el cambio. Los municipios que avanzan son aquellos que abordan estos tres temas simultáneamente, sin esperar a haber resuelto uno para abordar el otro.

Cómo las entidades locales pueden lograr su transformación digital en 2024